¿Y si me lanzo al vacío?

Ayer no lucía el sol en Bizkaia pero el tiempo respetaba a esos que nos lanzamos a la montaña. El destino fue el Salto del Nervión. La verdad es que no esperaba mucho de este paraje ya que ahí cerca he vivido durante 25 años y no estaba en mi lista de "rincones preferidos". Hace unos 10 años estuve allí y no lo sabía. Estuvimos muy cerca, no llegamos a acercarnos porque nos pareció "el típico sitio para turistas" ¡qué error!. Aunque ello no empaña los recuerdos de aquella Semana Santa que ahora añoro.

Nada más comenzar la ascensión las vistas me enamoraron. Era como si rodeara un cráter hecho por el agua. Y al fondo el valle. Mi tristeza se anestesiaba con estas espectaculares panorámicas. Creo que las fotografías no hacen justicia a la majestuosidad del entorno que me acompañó durante 2 horas hasta la llegada a mi destino. 


Durante todo el trayecto se podía ver la impresionante cascada del río. Tuve suerte porque podría haberlo visto seco, pero no, pude ver el agua arañando la roca y dibujando un río que transcurría travieso entre el verde paisaje.


Mis compañeros de viaje fueron cuervos y buitres que sobrevolaban mi cabeza llena de pensamientos. 



Y por fin llegué a mi destino. Al asomarme al final de río, a un paso del final, con los pies entre el agua, era inevitable pensar "¿y si me tiro al vacío?". Era como si algo me empujara a lanzarme pero cuando pensaba en la posibilidad el miedo me nublaba la mente: un mareo, un mal temple... 
Yo también estuve ahí
La medicina ha ido desdibujando la línea que determinaba cuándo se estaba vivo y cuándo muerto y el anhelo a trascender me perturba, a mí y a todos los seres humanos desde tiempos primitivos. Y ahora la teoría de las cuerdas (no me veo capacitada para explicarla) viene a decir que el tiempo y el espacio son conceptos utilizados por nuestra conciencia como instrumentos para comprender lo que nos rodea. Pero quizá nuestro constructo mental es solamente eso, un entrelazado de ideas basadas en la razón para comprender lo que somos. Sería maravilloso creer que tras la muerte nuestra energía vuelve a florecer en una nueva existencia ajena a nuestro pensamiento racional. 

Estos pensamientos y no tener miedo a caer me hizo buscar el mejor ángulo. Lo de obtener respuesta a mis preguntas creo que lo voy a dejar por el momento. 

Foto a 300 metros de altura

Fotógrafa fotografiada
Seguramente las fotografías no serán las mejores de mi vida, pero he disfrutado mucho sacándolas. 

@Ohihane

Comentarios

  1. Redescubrir lugares que traen paz a tu alma. Mirar los mismos paisajes con otros ojos. ¡Cuán ciegos estamos a veces que no vemos que lo más grande lo encontramos en las distancias más cortas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y lo que antes nos parecían aburridas rutinas y grises parajes ahora son pequeñas joyas del recuerdo. Así es! Estamos de un filósofo... Jajajaja!

      Eliminar
  2. Pero ambas, ¿eh? No osaría portar el peso de tal título en soledad :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La palabra filosofía proviene del griego Philo=amor y Sofos=sabiduría. Pitágoras fue el primero que utilizó esta palabra después de aquello del teorema y el triángulo.

      Es una palabra bella, a que si?

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Enfermeras en el Gueto de Varsovia

Amar hasta la eternidad

Filigrana