Esos locos bajitos

Gila dijo que los niños son unos locos bajitos y después Serrat escribió un canción tan llena de verdades que emociona. 


Hoy he rozado la felicidad. Creo que ha sido un estado de bienestar, de calma en mi oleaje de sentimientos y tengo una necesidad irrefrenable de escribirlo y de compartirlo con los que os interesáis por mi mundo de filigranas. Ha sido un momento, quizá medio segundo, como un fogonazo, pero ahí ha estado una sonrisa sincera y plena. 

Todo esto ha tenido un proceso que comenzó el viernes por la mañana. Estuve con I y su "tía ya no uso pañal, hago chis sola" fue como un bocanada de aire fresco. Cuando un pequeño loquito se dirige a ti para hacerte partícipe de sus aventuras y de sus progresos es como si te hiciera en ese preciso momento el centro de su universo, y ahí te ves, rodeada de estrellas disfrutando de las vistas. 

Ayer pasé el día con C (mi sobrina de verdad aunque yo soy tía de quien quiera ser sobrino/a). Sus traviesos ricitos y esa forma tan curiosa de agarrarse a todo para poder ponerse en pie y ver el mundo desde otra perspectiva. Y bailamos bachata, merengue y boleros, hablando bajito y chocando los dedos, te había conquistado y tú a mí lanzándome besos desde los ojos porque aún no sabes que los besos los tienes que lanzar con esa boca llena de pequeños marfiles que asoman. 

Y hoy, hoy ha sido el día, como un globo que se va inflando y al final explota. Ha sido tan gratificante saber que cuando conquistas a un pequeño es difícil renunciar a ese triunfo. J y U son los primeros que, parafraseando a Serrat, me dieron la primera satisfacción y que se meneaban no hace mucho con mis gestos, echando mano a todo cuanto estaba a su alrededor.  Y sí, hay que decirles mil veces "niño, deja de joder con la pelota, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca", pero me encanta.

Escribir es terapéutico. Me lo han tenido que recordar esta semana. 

@Ohihane

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