El bombardeo de Durango (II)

Y aquellas noches, cuando pensaban que el terror de las bombas había acabado, los vecinos de Durango rezaban a los dioses para que no se volviese a repetir. Pero el 4 de abril de 1937 se produjo en esta villa otro ataque aéreo que terminó de derrumbar los cimientos de los edificios y las fuerzas de los durangueses. 

La Cruz de Kurutziaga resistió a duras penas los ataques desde el cielo (ironía del destino que en 1980 otra bomba la dejara destrozada). A pesar de que las sirenas avisaron de que los aviones fascistas del ejército italiano volvían al pueblo a destruir lo destruido, muchos no pudieron huir del horror. Según Gerediaga Elkartea el saldo total de fallecidos fue de unas 336 personas. Para dar importancia a este dato hay que decir que la población de Durango en aquel año era de algo menos de 9.000 habitantes. 

Cruz de Kurutziga antes de la guerra civil española
[Kurutzesantu museoa]
Durango, Gernika, Otxandio o Elorrio, solamente fueron campos de entrenamiento para lo que poco después sería una de las manchas más oscuras de la humanidad. 

¿Quién quedaría ya en las calles de Durango el 4 de abril después de varios días de ataques? Algunos vecinos valientes que apuntalaron las ruinas de un pórtico del siglo XVIII y su orgullo o aquellos que en un hospital en Zeharkalea cuidaban de los heridos. 

El alcalde tuvo que pedir ayuda al Lehendakari José Antonio Aguirre para poder volver a poner en pie la villa y el Gobierno provisional de Euzkadi contestó con 75.000 pesetas (¿poco o mucho? Un ejemplar del diario ABC costaba 15 céntimos) 
Periódico ABC de 26 de abril de 1937
Cuando mi abuela me hablaba de la guerra, de cómo tuvo que huir a Bélgica en un barco llamado La Habana, no podía valorar la trascendencia de todo aquello que me contaba. Seguramente la edad no me ayudaba a comprender. Pero es sano, es muy higiénico hablar de ello, escribir sobre estas vergüenzas para valorar cuán execrables y abominables pueden ser las conductas humanas.

@Ohihane

Comentarios

Entradas populares de este blog

Enfermeras en el Gueto de Varsovia

Amar hasta la eternidad

Filigrana