De peregrina en Logroño

Durante mucho tiempo Logroño vivió de espaldas al Ebro, pero no de espaldas a la historia ni a los peregrinos que, movidos por su fe, esperaban llegar a Santiago. Pisando uvas y parras que adoquinan sus calles, esta pequeña ciudad en construcción es un hervidero de gente que despide su soltería en una pequeña calle con olor a laurel. 

Chimenea de la antigua Fábrica de Tabacos de Logroño.
En la actualidad el edificio alberga el Parlamento riojano. 
Preparo mi pequeño viaje sentada en el Cubo de Revellín, los únicos restos de la antigua muralla que protegía Logroño. Por aquí me adentro mirando todo con esa ansiedad de quien busca la mejor foto. Una larga calle me lleva a la Iglesia de Santiago. Allí aparece por casualidad una escultura espectacular del Santo. Un templo bastante singular, de una sola nave, y en la que no dejo de mirar su bóveda ya que cuentan que, el arquitecto que la construyó huyó de la ciudad poco después de finalizarla por miedo a que este templo de 6 pilares no aguantara.  

Salgo y miro al cielo, el sol se ha escondido. Descubro entre los tejados una aguja, una torre que se eleva sobre la Iglesia Imperial de Santa María de Palacio. Y dejo el barrio diciendo adiós a San Bartolomé. Quiero saborear la ciudad. Camino por un pórtico que me invita a admirar la concatedral y donde se desarma el día en un atardecer triste que distrae a quien mira las cigüeñas que desde los campanarios de San María de la Redonda pueden ver La Rioja entera. 
Catedral de Santa María de la Redonda desde la Calle Portales [Fotografía: Oihane]
Un helado en la Gran Vía y sentarse en el Espolón a disfrutar de la ciudad que no se apaga, sino que sigue viva a base de tinto que me niego a probar porque el crianza me recuerda a quien ahora no quiero recordar. 

No encuentro el momento de irme, aunque me echen lanzándome cristales, tirándome de una silla o dándome un vino blanco que no es txakoli. 

Logroño es vino y el vino no solo es Logroño. En mi guía están los próximos destinos de una ruta a través de la historia. 

@Ohihane

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