Le petit train de la Rhune. Destino, Francia

Estos días estoy haciendo cosas que hasta ahora no podía hacer, cosas tontas pero que para mí son importantes: asomarme a los acantilados, comer sin miedo a engordar, no poner punto muerto al llegar al peaje, quemarme el sol aunque tenga el gen, bañarme en el mar en plena galerna, entrar en todas las iglesias y recrearme sin prisas... 

En uno de mis viajes por el país del croissant y de la mantequilla he disfrutado del mar desde la montaña. El tren de La Rhune parte desde una estación entre Sara y Ascain hasta la cima del monte Larrun a unos 950 metros sobre el nivel del mar.
Vistas desde el tren [Fotografía: Oihane]
Al comprar la entrada ya avisó la taquillera de que arriba había niebla y que no podría disfrutar de las vistas excepcionales de 360º de la costa vasco-francesa y los Pirineos. 
Llegada a la cima [Fotografía: Oihane]
Este tren funciona a través de un mecanismo de cremallera. En 1859, Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia, esposa de Napoleón III, decidió subir a la cima del monte Larrun, quizá buscando brujas ya que se contaba que antaño en su cima se celebraban akelarres. Esta española, francesa de adopción, disfrutaba de sus vacaciones en Biarritz y quedó enamorada de las vistas que desde la cima pudo disfrutar. 
Helipuerto en la cima del monte en día de niebla [Fotografía: Oihane]
En 1924 quedó inaugurado el tren que en poco más de 30 minutos y a unos 10 km/h asciende acompañado de pottokas
Le petit train de la Rhune [Fotografía: Oihane]
@Ohihane

Comentarios

  1. Vuelve. Vuelve cuando no haya niebla. Las vistas desde la cima bien lo valen. Cargan la pila para 3 vidas eternas consecutivas.

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  2. Tendré que volver porque fue muy decepcionante lo de la niebla aunque había postales arriba

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