Enfermeras nazis

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se llevaron a cabo diversos juicios que intentaron publicitar un falso castigo a quienes habían colaborado con el régimen nazi, pero en realidad no fue así. Miles de personas habían participado en las nefandas políticas de exterminio. Toda una sociedad había mirado hacia otro lado, no solamente con el silencio sino ejecutando con sus propias manos actos terribles que jamás fueron castigados. 

Más de trece millones de mujeres militaron activamente en el partido nazi. Este dato puede parecer baladí, pero adquiere importancia si tenemos en cuenta el contexto social en el que se desarrollaba la labor de muchas en esa época. Quizá, con la justificación de participar en el empoderamiento de la mujer en los procesos de toma de decisiones de aquel momento, de hacerse valer como piezas clave del propio sistema o simplemente por ser depositarias de una maldad inconmensurable, muchas de estas mujeres mancharon sus manos y su alma de sangre.  Y entre esas mujeres existieron maestras, enfermeras, secretarias... 

La enfermería que se entiende como profesión vocacional unida a actos de solidaridad y empatía hacia la vulnerabilidad de quien sufre, sirvió como brazo ejecutor de hechos que avergüenzan hasta sentir desprecio por tener algo en común con estas mujeres. 

Pauline Kneissler fue una enfermera que trabajó en Grafeneck. Este hospital fue uno de los elegidos para llevar a cabo un programa llamado Aktion T4 que pretendió 'higienizar la sociedad alemana' eliminando a personas que se consideraba que tenían una vida indigna de ser vivida. A pesar de que es conocida la oposición del cuerpo de enfermería a este programa, hubo quien participó. Pauline Kenissler fue la encargada de elaborar la lista de aquellos niños o adultos "enfermos" que debían ser enviados a la cámara de gas o de administrarles la droga letal. El equipo donde trabajaba esta enfermera asesinó durante un año a más de 9.000 personas. 

Muchas veces se ha justificado a estas personas argumentado que eran víctimas del propio sistema, que "se vieron obligados a hacerlo" pero me niego a pensar que yo, que tengo como deber cuidar de los demás, algún día pueda dejar de hacerlo de esta forma.

@Ohihane 




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