El perdón de los pecados

Saber reconocer nuestros errores nos ayuda a mejorar. Pero la culpabilidad pesa demasiado cuando a pesar del "lo siento" "quiero arreglarlo" "ha sido culpa mía", no terminas de abandonar ese sentimiento que ahoga. 

Tengo una amiga (muy valiosa por cierto) que dice que la culpa es fruto de la tradición judeocristiana que hace que nos mortifiquemos cuando no obtenemos el perdón. Porque si hemos pedido perdón pero seguimos sintiéndonos culpables es porque no nos hemos perdonado a nosotros mismos. Pero si no podemos cambiar lo que ya hemos hecho o dicho, ¿por qué nos seguimos sintiendo tan mal?.

Según Gordon y Baucon el perdón no significa tener empatía con quien nos hace daño sino que muchas veces es un acto egoísta que realizamos para protegernos a nosotros mismos de sentimientos negativos. 

Y podemos llegar a sentirnos culpables por no sentirnos culpables. Parece una paradoja pero creo que a veces pasa. Crees que deberías sentirte mal por algo, pero no ocurre y entonces empiezas a cuestionarte por qué, por qué no lo vives como crees que deberías hacerlo. Mi amiga dice que hay que aprender a aceptar que pueden coexistir varios sentimientos contradictorios en un mismo momento vital y probablemente sea así y quien se tenga que perdonar sea uno mismo y aceptarse como uno es, con sus incoherencias y sus discordancias.

Ho'oponopono es una práctica tradicional hawaiana que consiste en perdonarse a uno mismo, en realizar higiene mental a través de la oración para conseguir llegar a la compresión mutua. Quizá esa sea la tecla que hay que saber tocar, hacer el ejercicio de perdonarnos a nosotros mismos y aceptarnos como somos. No nos hace falta que nadie nos diga que somos maravillosos, porque simplemente lo sabemos, y ya nos perdonaremos cuando no lo seamos.

Puede que me guste vivir 'en contrapicado' esperando que del cielo caiga un perdón. 

@Ohihane

Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo con tu amiga valiosa :)

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    1. Creo que ni aún practicando Ho'oponopono haya cosas que podamos perdonar... Pero tampoco tenemos que sentirnos mal por ello, no somos peores personas, o eso dice mi amiga valiosa.

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