Rompiendo esta ciudad

Lo dijeron tus cartas, habría nuevas amistades, y no sé si fue el 7 de copas o el 6 de bastos, pero el destino se abrió paso y el pronóstico se cumplió. 

He aprendido a marchas forzadas que la soledad puede ser terapéutica cuando es elegida, pero tremendamente cruel cuando es impuesta. Esto es seguramente porque a lo de 'sentirse solo' le dotamos de un envoltorio emocional negativo pero nuestra propia sustantividad no es este agujero en el que somos capaces de zambullirnos. El hombre primitivo ya se movía en comunidad por eso cuando vamos perdiendo compañeros de juego intentamos autoconcienciarnos mediante la abstracción personal o buscar esperanza en un tercero (ese que dicen que lo puede todo). 

Mi soledad no es eso que me hace querer romper esta ciudad en mil pedazos, sino que lo he convertido en ese yo que nadie más conoce y que es impenetrable para los demás, en el que soy totalmente libre y me permito todo. Solemos entender la soledad como el estado de no estar acompañado porque el sentimiento de pertenecer a algo es mucho más grande que uno mismo, o eso pienso yo. Y cuando no perteneces a nada no te ves capaz de superar los obstáculos de la vida y solamente quieres romper los muros que rodean tu pequeño armazón de cristal. 

Porque quizá nadie te ha contado que cuando dejas de pertenecer a eso tan grande que creaste, tus sueños se convierten en pesadillas y tus ambiciones en un reducto que aborreces. Creías que buscabas la felicidad pero solo eras una pequeña luz entre miles de sombras, sigues viviendo en un mundo fingido. 


El video es la BSO de "Un monstruo viene a verme", película que recomiendo para poder entender mejor mi mundo de filigranas. 

@Ohihane

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